De donde partió Roquerralino

En las ajadas páginas de un libro
que redactó la virginal Lirife
se detallan los seres y los hábitos
de la tierra de Bjes, esa remota

y atemporal ensoñación. Refiere
su escrupulosa crónica los soles
en que reinara el gran Virá de Bjes.
No decretó el Virá que edificasen

jamás, para albergar sus alegrías
por un finito número de días,
suntuosos aposentos. El volumen

describe la precisa arquitectura
que supo darle a aquella sepultura
donde aún hoy sus despojos se consumen.

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